domingo, noviembre 4

Doce años, en la música


Por Santiago Vásquez


Por la falta de educación sistemática, y por el desinterés de penetrar en la guitarra como en una disciplina y no como en un hobby, la mayoría de personas que consiguen una, aprenden a ejecutarla a través de orientación dispersa que está incluida en Cancioneros, Métodos o Páginas Web. Por lo general, todas estas fuentes, por su proyección de mercado, transmiten la idea que el dominio de este instrumento se puede lograr en un periodo verdaderamente corto y sin mayor esfuerzo alguno. Dichos métodos, son efectivos en la medida que la persona desea especializarse en el instrumento. Y resultan ser de mayor utilidad a aquellos que sólo quieren ser el centro de atención, y pretenden lograrlo, tarareando la letra de una canción mientras la acompañan con los acordes mínimos para que exista cierta similitud entre su interpretación y la canción original; pero, para una persona que desea lograr el dominio integral de la guitarra, este tipo de propuesta no es alternativa.

“Ser un buen guitarrista y alcanzar niveles mayores “, es sin duda, una manifestación de madurez que solamente puede sostener una persona con deseos de triunfar en el mundo del arte. Y Maxi flores, con cuatro años de estudio en el mundo de las seis cuerdas, ya está luchando por lograr su sueño y meta. Mangoré, Bach y Beethoven, forman parte del repertorio que él interpreta, a dueto con su maestro, ó también como solista.

Lograr el dominio de las composiciones de estos grandes del arte, es el efecto más evidente de lo que un niño puede lograr, cuando se somete a un proceso serio. La rutina de estudio, bajo la cual se está formando, abarca cuatro horas diarias, de lunes a viernes. Cuatro horas, en las cuales, él, aprende a leer, interpretar y ejecutar melodías de gran valor artístico como pedagógico; obras, que para un guitarrista promedio, implican un nivel considerable de dificultad, y acerca de las cuales Maxi expresa: “son obras sencillas pero dinámicas”.

Este pequeño de doce años, actualmente cursa el sexto grado de Educación Básica en la escuela Francisco Ignacio Cordero de Chalchuapa, y gracias a su disciplina como a la orientación del guitarrista y pintor René Durán, ya ha iniciado un proceso que de terminarlo, le permitirá vencer la mediocridad que se ha convertido en uno de los principales atributos de un sector considerable de la comunidad artística.

La disciplina y el esfuerzo, juegan un papel determinante en la vida de Maxi. Y su jornada de estudios musicales, sólo es interrumpida por motivos mayores, como lo es el problema con el abastecimiento del agua al que se enfrentan día a día los habitantes de Las Victorias I.; pues con un cántaro entre las manos, él asiste al chorro público para conseguir agua. Y a propósito de esa situación, comenta el maestro Durán, que muchas veces es la responsable de que la jornada de estudios no se realizase con más concordancia a lo planeado.

Este guitarrista a futuro, ya tuvo la responsabilidad de haberse presentado el tres de febrero del corriente, en la apertura del Festival Permanente de Arte de Suchitoto, y el pasado siete de septiembre en Casa Blanca- sitio arqueológico de Chalchuapa- ante importantes personalidades como lo son Don Alejandro Coto, y el Doctor Akio Ozono, entre otros.

Maxi Flores, posee sueños sólidos, y éstos, son coherentes a la tradición a la cual se ha integrado; pues entorno a él se están generando expectativas grandes, a consecuencia que su maestro fue alumno de Don Cándido Morales, y éste, fue discípulo del célebre Nitsuga Mangoré.

Es válido esperar, que este niño, sea en el futuro un digno representante de la guitarra, pues la visión a largo plazo que su maestro le inculca, junto con la perseverancia que hasta el día de hoy, él ha mostrado, son dos factores que indican el inicio de una vida musical prometedora.

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